Los modelos predictivos actuales pueden estimar con bastante precisión qué canal de comunicación y qué momento son los más adecuados para recuperar una deuda.
No se trata de sustituir a las personas, sino de quitarles las tareas rutinarias. Automatizar los recordatorios y segmentar la cartera libera tiempo de los gestores para los casos en los que la atención personal marca la diferencia.
El resultado es un proceso más justo: el deudor recibe el aviso cuando más probable es que le resulte útil, y el acreedor dispone de información transparente sobre toda su cartera.